Nueva York volvió a servir de pasarela para presentar la colección otoño/invierno realizada por Wes Gordon para la casa Carolina Herrera. Una vez más el diseñador supo imponer su propio estilo sin traicionar el centro medular de la firma.
En esta colección encontramos la opulencia extrema de los grandes salones vieneses, al mismo tiempo que le presta atención al detalle como es el montaje perfecto del patronaje y los aspectos artesanales de la firma, evidenciado en los bordados y aplicaciones, así como el manejo magistral de materiales como el tul que requieren de una disciplina férrea, como la que la propia emperatriz se imponía para conservar su belleza, aunque era una mujer amante de la libertad y, si se quiere, adelantada a su época; de allí su enfrentamiento con la corte.
Opulencia extrema
En una conversación que Gordon sostuvo con la prensa especializada, señalaba que la opulencia no sólo acompaña a un modelo determinado, sino que también es una manera de hacer sentir a la mujer su protagonismo al lucir un traje con una falda de tul que adquiere un volumen importante, cuya imagen es impactante, pero ella no siente ningún peso que la agobie.



En la colección Otoño/Invierno de Wes Gordon para la casa Carolina Herrera, destacan pliegues, estampados florales, texturas como el terciopelo y colores vividos.
Esto representa esa lucha entre lo estricto de la corte a la que se enfrentaba Sissi con sus extravagancias. Es contraponer lo exuberante con esos volúmenes que al mismo tiempo revelan pliegues, minifaldas acompañadas de una sobrefalda que asemeja una cola. Destacan pliegues, estampados florales, texturas como el terciopelo y colores vividos.
La mujer Carolina Herrera se transforma en una emperatriz moderna, celebrando su descarada apreciación de la belleza y el glamour, como lo hizo Sissi en el siglo XIX.
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